20. La construcción de identidades nuevas y compartidas

Último capítulo: De Pedro Martínez a Sabadell: l’emigració una realitat no exclusivament econòmica. 1920-1976.
Angelina Puig i Valls

La construcción de identidades nuevas y compartidas

Las personas de la primera generación emigratoria de Pedro Martínez, que fueron las que tomaron la decisión de emigrar, casi siempre seguirán sintiendo que son de allí donde nacieron. Sin embargo, aceptan la realidad catalana y, generalmente, perciben la salida de su tierra sin problemas ni angustias. Porque esta cuestión, para ellas, tiene menos importancia que la tranquilidad de una vida resuelta económicamente.

Los hombres y las mujeres que tuvieron que venir sin ser los protagonistas de la decisión (generalmente acompañando a sus hijos o sus padres), son las personas que tienen más facilidad de sentirse desplazados.
En el caso de tratarse de personas mayores, lo viven con resignación porque saben que no tienen más remedio que aceptar la situación y piensan con nostalgia en su pueblo.
Los que han venido acompañando a los padres durante la infancia o la adolescencia, ya de adultos, se encuentran con la necesidad de decidir, si son de allí o de aquí, y, posiblemente, vivirán el esfuerzo de la resolución con ansiedad. Algunos deciden integrarse plenamente y otros no lo consiguen.

En resumen, las historias personales de emigración demuestran que uno de los factores más significativos para lograr la integración de las personas llegadas a Cataluña es haber tenido la posibilidad de ganar una estabilidad económica, social y familiar. Es decir, que sus expectativas en mayor o menor medida se hayan cumplido.

En este difícil proceso de integración a la nueva realidad, y más difícilmente a la cultura catalana, será cuando curiosamente algunas personas descubrieran la identidad andaluza.

Descubrimiento de la identidad andaluza

Una parte de la población andaluza, a lo largo de su emigración, fue por primera vez consciente de la contradicción entre las grandes potencialidades de Andalucía y su realidad de subdesarrollo y pobreza (Isidoro Moreno Navarro). Pero en la emigración no sólo se percibió la contradicción fundamental de Andalucía a nivel económico, sino que tuvo lugar, asimismo, para algunas personas, el descubrimiento de la conciencia de su propia identidad.
Este descubrimiento se traduce, según Carlota Solé, en la existencia de un ‘sentimiento fuerte y creciente de querer conservar las tradiciones, costumbres y lengua de la tierra de origen. Y este sentimiento legítimo se encuentra tan arraigado (desde siglos) entre los autóctonos (catalanes) como (hoy empieza a serlo) entre los inmigrantes’.

Las poesías de Antonia 1 apuntan a esta progresiva transformación. En aquellas que hizo cuando vivía en Pedro Martínez, o cuando se hallaba en la cárcel después de la guerra, las referencias identitarias son siempre españolas. En cambio, en las que hace viviendo ya en Cataluña, poco a poco, surge la nueva identidad descubierta.

En 1979 en las primeras elecciones municipales de la democracia, Antoni Farrés cabeza de lista del PSUC y futuro alcalde de la ciudad, pidió a Antonia que participara en un mitin recitando.

“Pues mira también me saqué una poesía. Esa la dije allí, en medio de las pistas. No sé si la recordaré ahora. Dice:

Campesinos, campesinas de toda España
que a Catalunya has venido
buscando trabajo y pan.
¡Humilde y esclavo y esclava en tu vida
qué nunca te dieron luz para que vieras!
¡qué nunca tuviste voz para enfrentarte
con los que te explotan y viven de tu sudor!

La miseria y la pobreza
te hizo emigrar de tu tierra…
……………………..
Soy una camarada andaluza
residente en Sabadell pueblo catalán.
Abandonamos nuestra tierra querida
porqué nos faltaba el pan.
A donde quiera que vaya iré luchando
por el triunfo del trabajador
Mis ideas iré sembrando
hasta hacer ver la luz de la razón.”

 

Toma de posición, como primer alcalde de la democracia, de Antoni Farrés, en las elecciones municipales de Sabadell. Foto: El País

 

Establecido el día 28 de febrero de 1980 como el día de Andalucía, Antonia hizo un poema donde habla de la autonomía andaluza, sin descuidar su pertenencia a España.

«Andalucía eres un gigante que sangra
y no te das por vencida
porque la razón te sobra de tener tu autonomía
¡eres noble! ¡eres rica!
y te tienen oprimida.
Casi eres la madre del grano
¡llena de poesía!
¡con tus guitarras flamencas!
tus poetas: ¡Machado! ¡García Lorca!
y otros hombres de hidalguía
¡y por si tuvieras poco! ¡también tienes José Díaz!
un sevillano valiente, marxista, leninista
¡que murió luchando por aplastar la burguesía!
Para nosotros comunistas y socialistas:
¡no ha muerto! ¡aún vive!
Porque su recuerdo en nuestra lucha nos guía.

Trabajadores, campesinos andaluces
¡no os dejéis engañar
por esta escoria franquista!
son los que torpedean la libertad y la democracia
¡son ellos los terroristas!
Nosotros condenamos el terrorismo,
condenamos la miseria y la injusticia
luchamos por la libertad y la convivencia
de todo género humano
por una España socialista y comunista».

En 1982 en Pedro Martínez, para reconocerle su lucha antifranquista, le hicieron un homenaje. Viajó hacia allí y regaló a sus antiguos paisanos uno de sus poemas. Andalucía está más presente que nunca, y vuelve a usar como objetivo explícito de lucha el concepto de autonomía. Un concepto muy usado en Cataluña en los últimos años del franquismo, cuando en las diversas manifestaciones, con una fuerte participación andaluza, se gritaba «Libertad, amnistía y estatuto de autonomía «.

«Andalucía, aunque estoy lejos de ti
dentro te llevo metida
desde estas lejanas tierras
¡lucho por tu autonomía!
Estos lacayos que oprimen
hundiéndote en la miseria
tienen que emigrar tus hombres
¡siendo tan ricas tus tierras!»

Cultura obrera y de barrio

Los testimonios nos proporcionan información sobre los episodios vitales de vecinos y vecinas de Torre-romeu, y nos permiten aproximarnos a cómo varias identidades pueden ser compartidas: cultura obrera, cultura de barrio, procesos de conciencia e identidades colectivas. Es decir, más allá de una identidad nacional (o dos) y más allá de una identidad de clase, la gente se identifica y se reconoce a partir de otros parámetros.

La vida en las empresas, sobre todo para los hombres, pero también para las mujeres solteras o viudas, es uno de los referentes principales de sus relaciones sociales, junto con las amistades que se dan dentro de las redes familiares y de parentesco. Todas ellas integradas en el marco general de la comunidad local, de barrio o de ciudad.
Así constatamos dos realidades complementarias que conllevan dos niveles de integración. La identidad colectiva de la gente del barrio que va adquiriendo una conciencia ciudadana urbana, y la identidad de aquellas personas que toman un compromiso colectivo de reivindicación y participación política, social y / o laboral, en las fábricas, en los partidos políticos clandestinos o en las luchas sociales.

Así, de la extrema dureza y supervivencia de los años cincuenta se pasa, en la década siguiente, a la búsqueda de estrategias de mejora de la situación y al alivio progresivo de la realidad. Con una intensificación de la conciencia de clase y con la construcción de formas de organización informal y clandestina, se llega a una organización más institucionalizada que se manifiesta, a pesar de la represión del franquismo, en protestas y movilizaciones.

La gente que ha ido conformando el barrio de Torre-Romeu ha resistido a una situación de falta de los servicios más elementales, de incomodidades, de penurias en las viviendas y los inconvenientes de un lugar sin condiciones, gracias a las ayudas que entre ellas se han prestado, tanto desde el seno de la misma familia como entre la vecindad.
La situación de indefensión facilitaba una mayor relación de amistad entre vecinos y vecinas que puede ser recordada incluso con nostalgia.

«Teníem l’amistat del veïnat, no sé les quatre casetes que estaven allà, pos nos van agafar molt carinyo. No sé, érem com una família, i sembla que no, però això te fa molt. Que sí era poca gent i ben avinguts ¡vaja a mi me fa molt…!.Allà abans, perquè avui en dia no hi ha l’amistat que hi havia abans. Ni que haguessin sigut castellans, perquè hi havien de tot, catalans i castellans, però ens vam agafar allò una amistat, que ja te dic, de família. Hi ha vegades que en una família no et portes millor que jo i ells. Com que érem pocs i no sé, ja te dic i de veritat nos agradava estar allà!” 2.

El barrio se va acomodando y es percibido como un lugar bastante homogéneo de manera que las personas que residen tienen entre ellas pocas diferencias económicas y sociales. Por eso Manuela 3, a pesar de los ajetreos que tiene en el cuidado de las casas de sus hijos y del yerno, confiesa que le gusta vivir en Sabadell porque cree que, a diferencia de Pedro Martínez, en el barrio todas las personas son iguales.

«Aquí somos toos iguales, aquí no nos podemos hacer unos más que otros. Nosotros vivimos aquí en el Tibidabo y aquí nos hacemos toos iguales, porque toos somos iguales. ¡Pero en el pueblo! Verá, verá, en el pueblo las mozuelas del alto del pueblo no se juntaban con nosotras las del hondo. ¡Vaya, je, je! ¡Eso que con un parecillo de mulos se les antojaba ya que eran…!».

Evidentemente en el seno de la clase obrera, en el barrio de Torre-romeu, existen conflictos de relaciones entre las personas. La realidad de situaciones de extrema precariedad como el hecho de convivir más de una familia, o con otras personas no vinculadas familiarmente, en un espacio muy reducido, es una cuestión que facilita y agrava los conflictos.
Pero cada individuo o cada familia, puede usar los recursos existentes de manera diferente, e incluso percibir de manera distinta la condición social que no deja de ser, en la mayoría de los casos, muy parecida. Sin embargo, los testimonios enseñan que usaron de forma similar los recursos que tenían, que en definitiva se limitaban, mayoritariamente, al propio trabajo y a las relaciones familiares, paisanas y vecinales. Se configuró así, a pesar de la diversidad de percepciones de la misma realidad, una clara homogeneidad cultural, en el sentido de poder caracterizar para el conjunto de la población del barrio en ese periodo, una semejante manera de relacionarse con la gente y el medio que les rodeaba y de sentirse formando parte de este lugar.

Además, algunas personas asumieron un compromiso con la colectividad militando en partidos, sindicatos o trabajando en las asociaciones de vecinos. Así incrementaron los contactos con gente de otros barrios nacida en Cataluña y lograron un mejor conocimiento de la realidad catalana y en consecuencia una mayor integración.

El momento político favoreció que gente llegada de fuera y gente nacida en Catalunya se uniera en la lucha contra la dictadura y en favor de las libertades, la democracia y por reivindicaciones más básicas como los derechos sociales y unos barrios dignos.

El barrio de Torre-romeu, como afirma A. Castells de forma romántica, con los años se convirtió en un nido de revolucionarios. Lo cierto es que reivindicaciones de barrio, laborales y estrictamente políticas fueron protagonizadas por una buena parte de su población.

La cuestión laboral empezó a emerger en 1956 cuando se produjeron algunas huelgas en los ramos del textil y del metal. Se pedía un salario mínimo de setenta y cinco pesetas semanales.

Huelga del metal. Arxiu Històric de CCOO de Catalunya

 

La Asociación de vecinos del barrio fue la primera en crearse en todo Sabadell. Fue en 1962 y se ubicó en el Centro Cultural de Torre-romeu. El Gobernador no autorizaba ninguna clase de asociación y lo hicieron a través de Cáritas y de los curas de la parroquia del barrio. En 1963 el alcalde Antoni LLonch les autorizó la construcción de una barraca grande de madera, que desde el inicio tuvo mucha actividad.

En los primeros años de la década de los sesenta hubo en la ciudad escasas reivindicaciones. El ‘Plan de Estabilización’ creó inicialmente unas condiciones objetivas desfavorables para el movimiento obrero, pero cuando la coyuntura de auge económico del período subsiguiente se empezó a notar, el movimiento obrero resurgió con la explosión huelguística de la primavera de 1962. Así, los metalúrgicos de la Fundación Sunyer empezaron una huelga el 15 de mayo de 1962 que fue seguida por huelgas de bajo rendimiento del ramo textil, principalmente en las empresas Marcet y Aprestos Julià.

El 2 de mayo de 1964 se organizó una huelga de los autobuses. La sembrada de hojas informando y llamando a esta huelga, en el barrio de Torre-romeu, la realizaron gente del Frente Obrero de Catalunya (FOC), de la Juventud Obrera Cristiana (JOC), de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y del Partido Socialista Unificado de Catalunya (PSUC).

El 16 de octubre de 1966 se celebró una asamblea en el Campo de Aviación donde salió el acuerdo de organizar las Comisiones Obreras en Sabadell.

Las Comisiones Obreras de Barrios más activas fueron las de las Termas y las de Torre-romeu. No eran legales, aunque permitidas, hasta que en 1967 una famosa sentencia las declaró ilegales. La represión contra ellas se hizo sentir inmediatamente y uno de los primeros lugares que la sufrió fue Sabadell, yendo a parar a la cárcel los sindicalistas más activos de la ciudad.

Más adelante uno de los conflictos más importantes y de mayor duración fue el de la fábrica ODAG. También la huelga de la construcción por el convenio provincial en verano de 1971 tuvo un alto índice de participación. Por el convenio y en solidaridad con la huelga de ODAG se manifestaron más de tres mil obreros por la Rambla. De Torre-romeu fueron 300 obreros dirigidos por Ramón Fernández y por el cura Andreu Vilà.

A principios de los setenta los barrios se encontraban en disposición de ir enfrentando algunos problemas colectivos: falta de autobuses, de agua corriente, de electricidad, de asfalto, de asistencia sanitaria, de salubridad pública, de aulas de enseñanza, etc. De sus parroquias surgieron los primeros intentos organizativos, generalmente por parte de militantes de movimientos católicos que animaron las primeras Asociaciones de Vecinos, o los centros sociales, promocionados por Cáritas. Estas habían comenzado de forma paternalista, pero durante los años 70′ se fueron radicalizando las posturas exigiendo los derechos de los habitantes de los suburbios.

En 1973, año de muchos conflictos en Sabadell, la represión del Estado se endurece y envalentona a los ultras, que la madrugada del 1 de abril asaltaron las parroquias de Torre-romeu, San Jorge (Cruz de Barberà) y San Juan Bautista. Era un castigo por el compromiso de un barrio encabezado muchas veces por un clero muy alejado de sus autoridades.

En marzo del año siguiente, cuando se celebraba un baile en el Centro Cultural con unos 50 jóvenes, la policía municipal, alegando que no tenían permiso, interrumpió la fiesta y desalojó el local. El alcalde puso una multa de 5.000 pesetas al Centro ‘con el apercibimiento de cierre de dicho centro’, y calificó el baile ‘de acción contraria al orden público’. El Centro interpuso un recurso de alzada rechazado por el Ayuntamiento, pero el gobernador civil revocó la multa.
El Centro, con mucho ingenio, informó a todo Sabadell con una hoja titulado ‘El Centro Cultural de Torre-romeu ha sido multado por el muy Iltre. Sr. alcalde de Sabadell, Don José Burrull Bonastre, con la cantidad de 5.000 ptas. y aviso de que la próxima vez será cerrado definitivamente’.

En 1976 el barrio partició activamente en la primera Huelga General de la Transición.

Huelga General 1976. Foto: Arxiu Històric de la CCOO de Catalunya

 

Cultura política

En cuanto a la militancia estrictamente política, el PSUC fue el partido que aglutinó más gente del barrio. Antonio Arroyo Lozano, conocido por Joaquín Silvianos o más simplemente por Joaquín, comienza a relacionarse con una familia que vivía en una de las cuevas de Sant Oleguer. Arroyo provenía de Córdoba, de donde era miembro activo del comité local. Ayudado por su mujer y cuatro jóvenes más, organiza, en 1952, el embrión del comité local, y a partir de él se crearon diferentes grupos, que quedaron controlados por el Comité del barrio de la Cruz. Hacia finales de 1955 había 28 grupos formados con un total de unos trescientos miembros, ocho de estos grupos eran de Torre-romeu.

A comienzo de 1964, de resultas de fracciones comunistas escindidas del Partido Comunista (PCE), se crearon algunos grupos, entre ellos el llamado Chispa, donde, según A. Castells, se integraron la mayoría de los sabadellenses de tendencias chino-albanesas. Estaba dirigido por Francisco Jiménez y Paco de Torre-romeu, que habían ido a organizarse a Ginebra.

En el FOC militaban bastantes sabadellenses católicos, y la comunidad de cristianos de Torre-Romeu fue muy activa.

Antonia, que desde muy jovencita pertenecía al PC, se reencontró en Sabadell con su antigua militancia. En la fábrica donde trabajaba conoció a un chico comunista que estaba relacionado con una de las primeras células del partido que se reorganizó en el Vallès.
Este grupo de la fábrica se puso en contacto con más gente del barrio y formaron un primer núcleo comunista en Torre-romeu.

«Ya una vez a mediación de un chico que trabajaba en la fábrica, que así hablando de que yo era comunista y tal, pues él decía que él conocía en Barbará a un chico que también era del PC. Y él militaba también, ¡pero claro!, él no se fiaba todavía de mí ¿sabes? Y yo ya cuando le dije que había estao presa, yo ya me franqueé. Entonces ya pues me dijo: – ¿Tú querrías conocer a unos chicos que son del PC?
Eran de Guadahortuna que estaban empezando a organizarse, de allí de Barbará. ¡Y había muy buena gente! Y entonces a través de mí por la fábrica… ya vinieron y tuvimos unas reuniones en casa de mi Manuel. Y ya desde ahí, pues había unos cuantos y ya empezamos a organizar. Entonces este Carmona conoció el PC a través de nosotros. Y entonces yo aquí ya empecé a conectar, con el padre de la Emilia, con un vecino mío…Y sí ya ingresaron muchos y mujeres y too. Y una que le decían la Lola y su cuñao, que ya no viven aquí tampoco, viven en Barbará. Y así aquí, pues sí, aquí se organizó casi todo. Todo Torre-romeu éramos del PC. El PC de España, ya se unificó con el PSUC. ¡No que se unificó, sino que el PCE y el PSUC eran igual! ¿Sabes? Y ya nos metimos todos en el PSUC. Y a luchar y a trabajar y a hacer propaganda y a vender periódicos y ¡en fin!».

En Granada Manolo 4 era del Partido Comunista, y en Sabadell también se integró al PSUC. Según explica solamente se ha relacionado con gente del barrio y sólo ha salido de este lugar por cuestiones del partido.

«Siempre ha sido por la cuestión del partido, que nos íbamos a esos barrancos pa poder hablar. Los civiles venían en busca nuestra. Y todo eso ha sido la cosa de Catalunya».

Sin embargo él, como muchos de los vecinos y vecinas del barrio, participó, ya se ha dicho, en la primera huelga general de 1976, que por esta razón puede considerarse, no solamente laboralista, sino de un fuerte contenido político. Como cuenta una de las personas del vídeo siguiente (donde se muestra clarament la participación de la gente preveniente de la emigración ), la huelga se convirtió en una fiesta de la democracia.

https://vimeo.com/20190518

A modo de resumen

A través de los veinte capítulos que conforman esta historia hemos visto como la gente de Pedro Martínez llegada a Sabadell intenta una nueva vida en la ciudad. Del análisis del relato de sus memorias, se deduce que varios obstáculos dificultaban no sólo la integración, sino incluso tomar conciencia de este hecho. En primer lugar, vinieron a trabajar, en segundo, un bajo y generalizado nivel de instrucción y un desconocimiento del catalán, en tercer lugar, las condiciones de vida: falta de tiempo, horarios del trabajo, falta de recursos. También influyeron negativamente la situación del mismo barrio aislado del centro de Sabadell, que es donde vivían las personas nacidas en Cataluña, y la misma forma de emigrar.

En efecto, las migraciones en cadena permiten la continua comparación entre la sociedad de origen y la del nuevo asentamiento. Esto facilita el despertar de la conciencia de clase y entender la relación existente entre la explotación sufrida en Andalucía, que los impulsó a abandonarla, y la explotación laboral y las malas condiciones de vida de barrio, ahora ya en Catalunya. Sin embargo, por otro lado, tienden a retrasar la asimilación de las personas emigrantes en la sociedad local. La cadena migratoria condiciona fuertemente los modelos de inserción territorial y ocupacional, indirectamente también influye en los patrones de comportamiento matrimonial favoreciendo altas tasas de endogamia. A la vez favorece la perdurabilidad de los valores sociales y culturales propios retrasando la incorporación plena de hijos e hijas en la sociedad sabadellense.

Sin embargo, con el tiempo, una parte de la gente de Torre-romeu, entró en contacto con gente del país y con organizaciones catalanas y descubrió la lucha por la libertad de la nación catalana. Y algunos y algunas, se comprometieron con ella.

Este acercamiento se produjo, generalmente, gracias a su compromiso de trabajadores y trabajadoras, con una clara identidad obrera; o, como vecinos y vecinas de un barrio abandonado a su suerte por parte de la administración con una definida identidad. Y se materializa a través de la lucha por cambiar las condiciones laborales y de vida y de una actividad sindical, política o vecinal.

Paralelamente también algunas personas descubrieron su identidad andaluza.

 

Este descubrimiento podía llevar a dos posiciones, una de repliegue, de intimidad, de nostalgia de la tierra andaluza (o mejor del pequeño mundo, en este caso, de Pedro Martínez) que puede, incluso, convertirse en resentimiento hacia a Catalunya y sus manifestaciones culturales. Otra, más abierta y positiva, que acepta las dos realidades: la andaluza y la catalana y que asume y comparte la nueva identidad (al margen de la lengua que utilice).

Especialmente en la medida que la situación y las perspectivas de una vida menos dura y más tranquila cambia la situación precaria de los primeros años. Y, en la medida, también, que hijos e hijas al casarse o independizarse se establecen fuera del barrio, amplían el espacio, las relaciones, las profesiones, las amistades anteriores. Todo ello, posibilita la conciencia de pertenencia y disfrute de un espacio mucho más extenso que el del barrio y que puede abarcar toda Cataluña.

Los sentimientos identitarios, nos lo dice Borja de Riquer, son siempre el resultado de unos procesos históricos en los que eran posibles varias oportunidades o vías. La identidad no es un hecho dado y permanente, sino la consecuencia histórica de una serie de circunstancias y factores en los que existía una variedad de posibles finales.

En nuestro relato, con el extenso recorrido que se inicia en Andalucía y termina en Catalunya, el nuevo vecindario de Torre-romeu nos muestra cómo, a lo largo de la vida, una misma persona puede ir acumulando vivencias distintas que le permitirán identificarse a partir de diversas identidades compartidas.

Muchas de las mujeres y hombres, que dejaron su pueblo natal, y su descendencia, comparten con naturalidad su identidad obrera, la vecinal, la andaluza y la catalana. Y de este modo, junto con la población nacida en el país (a veces proveniente de inmigraciones anteriores) se convirtieron en parte consustancial de la construcción de la Catalunya democrática.

Presentación de la  Asamblea Democrática de Sabadell. Foto: Arxiu Històric de CCOO de Catalunya

  1. Antonia Valle Moreno, nacida el año 1920, entrevista realizada en Torre-romeu (Sabadell), los días 14/3/85 y 29/5/86
  2. Esta entrevista pertenece a mi tesina y se trata de una mujer no nacida en Pedro Martínez
  3. Manuela González, nacida el 13-4-12, entrevista realizada el 8-6-84 a Torre-romeu (Sabadell)
  4. Manolo Alfaro, nacido en 1920, entrevista realizada el 15-7-84 al Tibidabo de Torre-Romeu (Sabadell)
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