{"id":1200,"date":"2018-04-19T08:57:58","date_gmt":"2018-04-19T08:57:58","guid":{"rendered":"http:\/\/memoriadimmigracio.com\/?p=1200"},"modified":"2019-01-07T10:45:19","modified_gmt":"2019-01-07T10:45:19","slug":"9-la-larga-postguerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/memoriadimmigracio.com\/es\/9-la-larga-postguerra\/","title":{"rendered":"9. La larga postguerra"},"content":{"rendered":"<p><em>De Pedro Mart\u00ednez a Sabadell: l&#8217;emigraci\u00f3 una realitat no exclusivament econ\u00f2mica. 1920-1976.<\/em><br \/>\nAngelina Puig i Valls<\/p>\n<h3>El regreso de los propietarios: Hambre y represi\u00f3n<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;pero vino la paz: y era un olivo<\/strong><br \/>\n<strong>de interminable sangre por el campo\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>(Rafael Alberti)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00abAndaluc\u00eda ser\u00eda en sus propietarios indefectiblemente franquista\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>(Antonio Bernal\u00ad,1981)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Pedro Mart\u00ednez, como en todos los pueblos andaluces que quedaron en la zona republicana, la represi\u00f3n directa o indirecta en forma de no trabajo o de salarios muy bajos, y, consecuentemente, de hambre con todas sus secuelas, fue terrible.\u2028Terminada la guerra, los propietarios que hab\u00edan huido regresaron al pueblo para recuperar las fincas, con la indisimulable intenci\u00f3n de hacer pagar los miedos y las p\u00e9rdidas que sufrieron durante la guerra.\u2028La represi\u00f3n econ\u00f3mica a la que fueron sometidas las personas vencidas (al margen de la violencia f\u00edsica y la represi\u00f3n pol\u00edtica) fue enorme. Moreno G\u00f3mez afirma que los vencedores son los due\u00f1os de vidas y haciendas de los vencidos, en el sentido literal de la expresi\u00f3n. La Ley de Responsabilidades Pol\u00edticas se encarg\u00f3 de institucionalizar esta represi\u00f3n econ\u00f3mica, a manera de bot\u00edn de guerra.<\/p>\n<p>Joaqu\u00edn <sup class='footnote'><a href='https:\/\/memoriadimmigracio.com\/es\/9-la-larga-postguerra\/#fn-1200-1' id='fnref-1200-1' onclick='return fdfootnote_show(1200)'>1<\/a><\/sup> lo deja claro. \u00abEn cuanto termin\u00f3 la guerra: vino el hambre. Porque enseguida recogieron todo lo que ten\u00edamos, todo lo que hab\u00edamos juntao nosotros \u00a1Claro! Y ya no pudiste sacar nada. Echaron mano de todo lo que hab\u00eda \u00a1Claro la finca era suya! Nos echaron \u00a1C\u00f3mo no hab\u00edan cobrado nada en los a\u00f1os que estuvieron fuera! Pues le echaron mano y\u2026 nosotros a pasar el hambre \u00a1Claro! Mi padre estaba todav\u00eda sembrando garbanzos, con eso que llega mi t\u00edo: &#8211; \u00a1Hombre! \u00bfQu\u00e9 haces? \u00bfQu\u00e9 haces vas a sembrar, le vas a dejar sembrao al t\u00edo? \u00a1A ese hombre!\u00a1No ves que, no ves que! \u00a1Menos mal que pudo sacar los animales corriendo!\u00bb.<\/p>\n<p>En general, no solo los pobres pasaron penurias en aquel tiempo. En Pedro Mart\u00ednez cuando entraron los franquistas fueron a los silos de las fincas y arrebataron todo el grano que se guardaba, que sirvi\u00f3 para alimentar las grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, muertas de hambre ya durante la guerra y que las nuevas autoridades intentaban \u201ccomprar\u201d con alimentos.\u2028\u2028\u00c1ngeles <sup class='footnote'><a href='https:\/\/memoriadimmigracio.com\/es\/9-la-larga-postguerra\/#fn-1200-2' id='fnref-1200-2' onclick='return fdfootnote_show(1200)'>2<\/a><\/sup>, no duda al expresar sus pensamientos y recordar aquellos d\u00edas.<\/p>\n<p>\u00abBraulio, el rico, dec\u00eda que ten\u00edamos que acechar las cucarachas pa comerlas. Ponernos a los agujeros y acechar las cucarachas pa comerlas, las curianas. No te daban ni un d\u00eda de trabajo, y si te lo daban, te daban un duro y ten\u00edas que andar diez kil\u00f3metros. Cuando vinieron los nacionales se apoderaron los ricos del trigo y de la ceb\u00e1 y se lo llevaban y no te daban na. No dejaron ni piedras en la calle. No te daban na. Se lo llevaron to. Lo dejaron todo barrido.<br \/>\nFui hacer la matanza a Bernandino, el rico, que ten\u00eda su ni\u00f1a que no se le hab\u00eda muerto a\u00fan \u00a1y en el brasero coc\u00edan un pan! \u00a1Eso los ricos, ricos!\u00bb.<\/p>\n<p>Naturalmente la miseria de los ricos era relativa y temporal, estas familias, con poco tiempo, a base de pagar jornales muy bajos y a menudo con el estraperlo, acabaron siendo mucho m\u00e1s ricas que antes de la guerra.\u2028\u2028El hambre iba acompa\u00f1ada de represi\u00f3n pol\u00edtica y laboral, o, mejor dicho, el hambre era consecuencia de la situaci\u00f3n laboral y esta situaci\u00f3n laboral se manten\u00eda por la represi\u00f3n pol\u00edtica. Una represi\u00f3n que significaba arrestos arbitrarios que pod\u00edan durar d\u00edas e iban acompa\u00f1ados de intimidaciones por parte de la guardia civil. Luisa <sup class='footnote'><a href='https:\/\/memoriadimmigracio.com\/es\/9-la-larga-postguerra\/#fn-1200-3' id='fnref-1200-3' onclick='return fdfootnote_show(1200)'>3<\/a><\/sup> recuerda el trato que recibi\u00f3 su padre de la Guardia civil. Rafael, antes de la guerra trabajaba de alba\u00f1il, no le faltaba trabajo, y por ello, su familia no carec\u00eda de lo esencial para vivir. Pero la historia se invirti\u00f3 al finalizar la guerra.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Ay, mi p\u00e1pa como trabajaba pobrecito m\u00edo! En las obras. Llegaba el verano y se pon\u00eda a trabajar con Braulio, con los S\u00e1nchez, estaban uno o dos meses de verano con ellos, con dos zagales. Y cuando pasaba el verano se montaba las obras con ellos. Y nosotros fartas, fartas no pas\u00e1bamos. Eso fue despu\u00e9s, ya casada, es cuando ya hemos pasado fartas, pero antes no. Que el pobrecito trabajaba mucho. Hasta que le metieron en la c\u00e1rcel. Porque estuvo echando dos meses con el Braulio, que fue cuando se acab\u00f3 la guerra, que Braulio empez\u00f3 a decir: -\u00e9ste es muy rojo que lo s\u00e9: muy rojo. Y el pobrecito, pues no se acab\u00f3 de llegar a mi casa y ponerle la mesa, cuando se present\u00f3 el Molinero en busca de \u00e9l.<br \/>\n-Entonces \u00bft\u00fa eres rojo?<br \/>\nY dice \u00e9l: -pues mira s\u00ed. \u00a1Puf! Bofetada.<br \/>\n&#8211; \u00bfEntonces qu\u00e9?<br \/>\n-Pues rojo.<br \/>\n\u00a1Pum! Tantas veces como dijo que era rojo, tantas bofetadas le peg\u00f3 en toda la cara. El Molinero un civil que hab\u00eda all\u00ed.<br \/>\nLe metieron en la c\u00e1rcel y le tuvieron 12 o 14 d\u00edas metido en la c\u00e1rcel, por estos motivos\u201d.<\/p>\n<p>Antonia <sup class='footnote'><a href='https:\/\/memoriadimmigracio.com\/es\/9-la-larga-postguerra\/#fn-1200-4' id='fnref-1200-4' onclick='return fdfootnote_show(1200)'>4<\/a><\/sup> viuda, con un ni\u00f1o peque\u00f1o, vendi\u00f3 la burra que ten\u00eda y con el dinero puso un peque\u00f1o negocio de v\u00edveres para poder vivir y subir a su hijo. Solo, c\u00f3mo dice ella, para ir tirando, dado que los clientes no siempre pagaban al contado.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Una tienda, poca cosa! Una tienda para yo buscarme la vida. Vend\u00edamos harina, ma\u00edz y patatas, aceite, tocino, jab\u00f3n. No una cosa grande, pero para yo buscarme la vida. Ten\u00eda una burra y el pollino lo vend\u00ed y con aquello me mont\u00e9 un poquito para ir yo busc\u00e1ndome la vida.<br \/>\n\u00a1Me quedaban a deber! A\u00fan todav\u00eda algunas personas \u00a1aqu\u00ed (en Sabadell) me han pagado! Porque han tenido buena voluntad. Porque han sabido que yo les daba con buena voluntad. Pues ya ves, me tra\u00edan la harina de ma\u00edz de Guadix, y yo no ten\u00eda \u00a1ni harina, ni ma\u00edz ni dinero!<br \/>\nY me dec\u00edan: &#8211; \u00a1pero bueno Antonia!<br \/>\nDigo: -pero mire, si vienen y me dicen, que yo no tengo para comer esta noche, ma\u00f1ana si voy a escardar yo te lo pago.<br \/>\n! Pues claro yo pensaba que ma\u00f1ana iban a escardar y que a la noche ven\u00edan a pagarme el dinero de la ceb\u00e1. \u00a1Pero si el d\u00eda o llov\u00eda o hac\u00eda malo, y se ten\u00edan de venir las criaturas sin comer! \u00a1O sea sin escardar! \u00a1Pues ven\u00edan otra vez! &#8211; \u00a1Antonia por el amor de Dios, que mi hijo! Uno que le dec\u00edan el Torico, a\u00fan vive aqu\u00ed su hija. Ven\u00eda su padre y dec\u00eda: -mujer Antonia, que mis ni\u00f1os, si t\u00fa no me das un kilo de harina y un cuarter\u00f3n de aceite, \u00a1es que mis hijos no comen! \u00a1Se acuestan sin cenar!<br \/>\nY yo dec\u00eda: &#8211; \u00a1V\u00e1lgame Dios! \u00bfPero qu\u00e9 hago yo, si yo me voy a quedar igual que vosotros, si os voy dando? \u00bfQu\u00e9 hago yo?\u00bb.<\/p>\n<p>Encarnaci\u00f3n <sup class='footnote'><a href='https:\/\/memoriadimmigracio.com\/es\/9-la-larga-postguerra\/#fn-1200-5' id='fnref-1200-5' onclick='return fdfootnote_show(1200)'>5<\/a><\/sup>, naci\u00f3 en plena posguerra. Su madre muri\u00f3 cuando ella era muy peque\u00f1a. El padre, Antonio, no tard\u00f3 mucho en volverse a casar con quien hizo de madre de Encarnaci\u00f3n y sus hermanos. Familia que increment\u00f3 con cuatro chicas y un chico m\u00e1s. Quiz\u00e1s para huir del trabajo que representaba tener tantos hermanos, Encarnaci\u00f3n se cas\u00f3 muy jovencita con Cayetano, con el que tuvo cuatro hijos. Enrique, el primero, a\u00fan naci\u00f3 en Pedro Mart\u00ednez. Los otros en Sabadell.<\/p>\n<p>\u00abTrabaj\u00e1bamos en el campo como negros. En el tiempo de la aceituna, pues recogiendo aceituna, en el tiempo de verano, pues segando, y yo trillando y as\u00ed. Un d\u00eda all\u00e1 cuando est\u00e1bamos trabajando, pues era: levantarse temprano para luego ir al campo y luego venirse, todo seguido. Yo ya ten\u00eda al cr\u00edo grande y lo dejaba en casa de mi cu\u00f1\u00e1, hasta la noche que ven\u00edamos\u00bb.<\/p>\n<p>Manuela <sup class='footnote'><a href='https:\/\/memoriadimmigracio.com\/es\/9-la-larga-postguerra\/#fn-1200-6' id='fnref-1200-6' onclick='return fdfootnote_show(1200)'>6<\/a><\/sup> reflexiona \u00ablos a\u00f1os m\u00e1s malos fueron los 40, hasta el 44 \u00a1ya pasamos hasta que nos vinimos aqu\u00ed (en Sabadell). \u00a1Pero vaya como el a\u00f1o 40, hasta el 44, el 45 era aquello! Era ni cenar, ni na. Te acostabas sin cenar. He pasado mucho. Much\u00edsimas fartas. Mis hijos no se me han muerto de hambre porque el Se\u00f1or no ha querido, pero han pasao much\u00edsimo. Los cuatro primeros los saqu\u00e9&#8230; se iban a la era a comer los panecillos de las malvas, como si hubieran sido burros pa comer. Y yo me iba a trabajar y ellos. En tiempo de las espigas de la ceba, pelaban y las com\u00edan. Eso com\u00edan.<br \/>\nSomos los que m\u00e1s hemos pasao en el pueblo. Porqu\u00e9 mi marido era socialista. Que \u00e9ramos de izquierdas, pero nada hizo, ni mat\u00f3, ni rob\u00f3, ni na. Na m\u00e1s que sus ideas eran socialistas. Que mi padre dice: -mira Enrique podr\u00edas darnos tu voto. Y \u00e9l dijo: me hace m\u00e1s falta a m\u00ed que a usted. \u00bfA usted por qu\u00e9 le falta mi voto? \u00bfPa ser m\u00e1s rico? Pues d\u00e9melo usted a m\u00ed a ver si yo pudiera que mis hijos que no pasaran hambre.<br \/>\nY luego vino lo que pasamos, pero por \u00a1el voto de mi marido!<br \/>\nMi padre&#8230; me dec\u00eda: -Manuela! Pero yo digo: -yo me voy donde mi marido. Si me muero que me muera, pero yo voy donde vaya mi marido. Yo era lo que era \u00e9l. Y mi padre era de derechas. \u00a1Pero muy de derechas no te vayas a creerte que no!\u00bb.<\/p>\n<p>Historias crueles, miserables, injustas, que hoy son dif\u00edciles de creer o de explicar. Un r\u00e9gimen de estas caracter\u00edsticas se mantuvo gracias al apoyo que las clases altas y medio altas le proporcionaron. Seg\u00fan Moreno, el fascismo y el militarismo del r\u00e9gimen de la posguerra explican en gran medida la cruel y sangrienta represi\u00f3n. Franco y su Ej\u00e9rcito, con la Guardia Civil incluida, fueron, seg\u00fan el historiador, los art\u00edfices de esta desproporcionada represi\u00f3n. Pero a\u00f1ade que no hay que olvidar la decisiva colaboraci\u00f3n de ciertas burgues\u00edas, sobre todo, la agraria de la Espa\u00f1a meridional, adem\u00e1s, de la Falange y de la Iglesia Cat\u00f3lica. El comportamiento inhumano de algunos ricos de Pedro Mart\u00ednez es una triste muestra de la afirmaci\u00f3n de este historiador. Tras la declarada lucha de clases que represent\u00f3 la guerra civil, se hab\u00eda borrado por completo cualquier s\u00edntoma de paternalismo que mitigara la brutalidad de la vida cotidiana de unas clases sociales enfrentadas que se odiaban y, sin embargo, ten\u00edan que convivir estrechamente.<\/p>\n<p><strong>Sobremortalidad, desnutrici\u00f3n y enfermedades\u2028\u2028<\/strong><\/p>\n<p>Las consecuencias de esta represi\u00f3n fueron la sobremortalidad, la desnutrici\u00f3n y una serie de enfermedades. En las poblaciones, como Pedro Mart\u00ednez, en los que los a\u00f1os de la guerra no supusieron a\u00f1os de penuria sino, por el contrario, a\u00f1os de trabajo y alimentos, el contraste es a\u00fan m\u00e1s impresionante. Porque cuando se habla de hambre no es ninguna met\u00e1fora, literalmente la gente se mor\u00eda de hambre, o de sus consecuencias. Por ello se entiende que las mismas personas que cuando recordaban los latifundios colectivizados, expresaban algunas quejas y cr\u00edticas, cuando la memoria los lleva a la posguerra hablan de los a\u00f1os anteriores con satisfacci\u00f3n, porque se trabajaba, se com\u00eda y los organizadores -dicen ahora- no lo hac\u00edan tan mal.\u2028Hacen memoria de los muertos de hambre y recuerdan cuatro nombres: la hija de \u00c1ngeles, el hijo del tartaja, un hombre que llaman el Vi\u00f1edo y un hermano de Luisa.\u2028\u2028Esta miseria infame era la demostraci\u00f3n del fracaso econ\u00f3mico de un gobierno que no tuvo, al final, m\u00e1s remedio que arbitrar algunas medidas para amainar el hambre de la poblaci\u00f3n. Por ejemplo, la adecuaci\u00f3n de comedores populares o de beneficencia, como el del Cuartel de la Guardia Civil de Pedro Mart\u00ednez. All\u00ed, seg\u00fan \u00c1ngeles, repart\u00edan potaje hecho de lentejas que no llegaban siempre a los platos de los indigentes porque alguno de los guardias se las quedaban para venderlas de estraperlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-840\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/memoriadimmigracio.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/AUXILISOCIAL-300x188.jpg?resize=1131%2C709&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"1131\" height=\"709\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/memoriadimmigracio.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/AUXILISOCIAL.jpg?resize=300%2C188&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/memoriadimmigracio.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/AUXILISOCIAL.jpg?w=593&amp;ssl=1 593w\" sizes=\"(max-width: 1131px) 100vw, 1131px\" \/><\/p>\n<p>El hambre, la suciedad, la miseria, las p\u00e9simas condiciones de vida, todo ayudaba a atrapar enfermedades, especialmente digestivas y dermatol\u00f3gicas, que muchas veces eran causa de muerte. Las pocas defensas que se ten\u00edan provocaban que una enfermedad que en otras condiciones no habr\u00eda representado ning\u00fan peligro, acabasen a menudo con la vida del que la sufr\u00eda. La familia de Manuela no se escap\u00f3, tampoco, de esta plaga.<\/p>\n<p>\u00abCuando pas\u00f3 la guerra una sarna&#8230; Por poco nos morimos, se me mueren mis hijos y mi hija. \u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima! \u00a1M\u00e1s piojos! \u00a1Nos lav\u00e1bamos con esparto, que no ten\u00edamos agua! Si iba a lavar a la Rambla y me llevaba a mi ni\u00f1o el mayor, le dec\u00eda: -Enrique prenda m\u00eda, con un par de rastrillos a sacar la brea. Le dec\u00edamos brea a la tierra blanca. \u00a1Con aquello lav\u00e1bamos! Y un poquito de jab\u00f3n pa lavar lo blanco y as\u00ed nos apa\u00f1\u00e1bamos. Con tierra lav\u00e1bamos la ropa y luego con el poquillo de jab\u00f3n que llev\u00e1bamos, la ropilla blanca. Porque a la ropa blanca no pod\u00eda echarle tierra, le ech\u00e1bamos jab\u00f3n, pero todo lo otro \u00a1con tierra!<br \/>\n\u00a1Si ten\u00eda de coser a luz del candil porque hasta me cortaron la luz! \u00a1Porque no pagaba la luz!<br \/>\nCuando me los llevaba a la Rambla a lavar, si hac\u00eda un buen d\u00eda, llevaba una colcha que ten\u00eda, los liaba a todos, y lavaba sus ropas. Y luego as\u00ed que se secaban los trapos se los pon\u00eda y nos ven\u00edamos.<br \/>\nSi m\u00e1s historia que la m\u00eda no encontrar\u00e9is que \u00e9sta. Pero ver\u00e1s como no te pueden contar que me pillaron robando ni que me pillaron haciendo&#8230; \u00a1qu\u00e9 el hambre es muy cobarde! Esto ni yo ni mi marido.<br \/>\nMi marido como se muri\u00f3 de hambre, porque como enferm\u00f3 del h\u00edgado de tantas hierbas como comi\u00f3, de tantas marran\u00e1s como comi\u00f3, de tanta harina de ceb\u00e1, de tanta harina de centeno, de tantas cosas, enferm\u00f3 del h\u00edgado y se muri\u00f3. Porque era un hombre que no ganaba na m\u00e1s que para el pan y no lo probaba, pues as\u00ed se muri\u00f3. Y el canalla de Don Antonio, el m\u00e9dico, pos no quiso ni que me pusieran a la beneficencia que le dec\u00edamos entonces all\u00ed, que no ten\u00edamos seguro ni ten\u00edamos na. Y el t\u00edo canalla aquel, le pic\u00f3 porque como era tan rico y tan de derechas y mi marido era de izquierdas pos no quer\u00eda. Hasta que se muri\u00f3 lo tuve cuatro a\u00f1os enfermo \u00a1cuatro a\u00f1os enfermo! Sin poder salir de mi casa, pidiendo de puerta en puerta yo y mi hija.<br \/>\nMi hija que un d\u00eda, yo no ten\u00eda ganas de ir a pedir, y le dice a su padre: -p\u00e1pa, se va a llegar la Semana Santa y no tenemos que comer y la m\u00e1ma na m\u00e1s que trabajar pa juntar un potaje siquiera.<br \/>\nAgarr\u00f3 un cesto y se fue a los cortijos a pedir. Estaba ya que ten\u00eda quince o diecis\u00e9is a\u00f1os \u00a1los cortijos tan lejos como estaban! Y ella vino con el cesto achina de lleno. \u00a1C\u00f3mo no hab\u00edamos pedido, ella no hab\u00eda pedido nunca y sab\u00edan que era mi hija! \u00a1Hay que ver la pobre lo que estaba pasando! Pues trajo un cesto que pasamos la Semana Santa tanto bien.<br \/>\nCuando cay\u00f3 malo ten\u00eda yo tres pesetas en el bolsillo. \u00a1Le mandaron 15 botes de penicilina! \u00a1El canalla aquel! \u00a1Qu\u00e9 malo el m\u00e9dico!\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_838\" aria-describedby=\"caption-attachment-838\" style=\"width: 1160px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-838\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/memoriadimmigracio.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/fotografia-ninos-pidiendo-limosna-que-forma-parte-exposicion-carlos-saura-fotografo-espana-anos-1464280775406-300x209.jpg?resize=1170%2C815&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"1170\" height=\"815\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/memoriadimmigracio.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/fotografia-ninos-pidiendo-limosna-que-forma-parte-exposicion-carlos-saura-fotografo-espana-anos-1464280775406.jpg?resize=300%2C209&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/memoriadimmigracio.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/fotografia-ninos-pidiendo-limosna-que-forma-parte-exposicion-carlos-saura-fotografo-espana-anos-1464280775406.jpg?resize=768%2C536&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/memoriadimmigracio.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/fotografia-ninos-pidiendo-limosna-que-forma-parte-exposicion-carlos-saura-fotografo-espana-anos-1464280775406.jpg?resize=1024%2C714&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/memoriadimmigracio.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/fotografia-ninos-pidiendo-limosna-que-forma-parte-exposicion-carlos-saura-fotografo-espana-anos-1464280775406.jpg?w=1134&amp;ssl=1 1134w\" sizes=\"(max-width: 1170px) 100vw, 1170px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-838\" class=\"wp-caption-text\">Exposici\u00f3 fotogr\u00e0fica Carlos Saura.\u00a0 Nens que demanen almoina<\/figcaption><\/figure>\n<p>No todo son casos extremos, por ejemplo, Ascensi\u00f3n <sup class='footnote'><a href='https:\/\/memoriadimmigracio.com\/es\/9-la-larga-postguerra\/#fn-1200-7' id='fnref-1200-7' onclick='return fdfootnote_show(1200)'>7<\/a><\/sup> y su compa\u00f1ero, Jos\u00e9, a pesar de las penalidades no pasaron hambre. \u00abEntonces mi padre ten\u00eda unos cuantos olivos y luego tuvo que venderlo todo y se qued\u00f3 sin na. Cuando entraron ellos tuvo que vender los olivos y todo lo embargaron. Nosotros nos apa\u00f1\u00e1bamos. Antes, aunque hemos sido de izquierdas, yo ten\u00eda una miajilla de tierra y mientras mi marido ha estao hecho un negro trabajando en un cortijo que le llaman Ulailas Altas, con las dos cosas, pues no est\u00e1bamos mal.<\/p>\n<p>Cuando votamos a las izquierdas lo echaron. Pero despu\u00e9s de la guerra lo llamaron. Y \u00e9l dijo que quer\u00eda para \u00e9l y para sus hijos, pan. -Yo s\u00ed me dan pan macizo estoy. Porque era un hombre que entend\u00eda mucho de la labor. Dice: -y si no, no estoy. Y entonces le dieron una cartilla matilera y le sembraron un piojar de garbanzos y de aqu\u00ed ya sac\u00f3 pa la harina. Pero otros pasaron hambre.<br \/>\nYo ten\u00eda un cerdo y lo ten\u00edamos escondido para que no lo cogieran los falangistas y ten\u00edamos de criarlo a escondidas. Pero muchos han pasado mucha hambre despu\u00e9s de la guerra. Muchos se han muerto de hambre. Uno que le dec\u00edan el Vi\u00f1edo se muri\u00f3 de hambre\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Una salida para vivir: El estraperlo<\/strong><\/p>\n<p>La extensi\u00f3n del mercado negro de los productos agr\u00edcolas se explica, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n oficial, por la escasez de alimentos, por la desorganizaci\u00f3n de la actividad agr\u00edcola tras la guerra civil, y por la falta de medios, especialmente ganado de campo y abonos. Todo ello, prolongado por la guerra mundial y el posterior bloqueo econ\u00f3mico que soport\u00f3 el pa\u00eds. As\u00ed, los que dispon\u00edan de recursos econ\u00f3micos cubr\u00edan sus necesidades alimentarias a precios desorbitados muy por encima de los oficiales. Esta explicaci\u00f3n viene avalada por la ca\u00edda de los rendimientos que registran las estad\u00edsticas agrarias. Pero cuando J.M Naredo investig\u00f3 el estraperlo que se produjo con los productos agr\u00edcolas de las grandes fincas de Andaluc\u00eda Occidental, tuvo muchas dificultades para analizarlo. En general aparec\u00eda jur\u00eddicamente encubierto en las contabilidades de las fincas, bien porque en casos excepcionales no hubiera tenido importancia, bien porque no estaba reflejado ya que en su d\u00eda hab\u00eda sido oportunamente segregado. En las contabilidades, a las que tuvo acceso, no encontr\u00f3 la supuesta enorme ca\u00edda de las producciones, salvo en los a\u00f1os 1945 y 1949 de catastr\u00f3ficas cosechas. En cambio, en algunos casos, constat\u00f3 una extensi\u00f3n y\/o intensificaci\u00f3n de cultivos, por eliminaci\u00f3n del erial o machon (tierras sin cultivar ni labrar), y del barbecho blanco (barbecho donde durante el a\u00f1o de descanso se sembraban otras semillas), que se arrastraba del sistema de cultivo \u201cen el tercio\u201d, o sea, el barbecho en el que la tierra se dejaba reposar dos a\u00f1os. Por eso afirma que el estraperlo fue posible, m\u00e1s que por una penuria de productos agrarios, por la disociaci\u00f3n originada por la guerra entre los grandes centros consumidores, que hasta el \u00faltimo momento se mantuvieron fieles a la Rep\u00fablica, y las zonas productoras en gran escala de alimentos de primera necesidad.<\/p>\n<p>Otros historiadores comentan que la ca\u00edda de la producci\u00f3n que describen las estad\u00edsticas oficiales es debida a las ocultaciones de los productos que se intentaban vender en el mercado negro.\u2028Los procedimientos administrativos con los que el Nuevo Estado pretendi\u00f3 restablecer el abastecimiento alimentario denotan su car\u00e1cter parcial e insuficiente. Tanto por las rigideces propias de las pr\u00e1cticas burocr\u00e1ticas como por los intereses s\u00f3lidamente implantados en el nuevo poder pol\u00edtico. Dado que la administraci\u00f3n participaba, m\u00e1s o menos directamente, de las enormes posibilidades lucrativas que ofrec\u00eda el mercado paralelo. En resumen, la administraci\u00f3n, si bien es cierto que lo ten\u00eda dif\u00edcil para intervenir, si no lo hac\u00eda era porque entraba en contradicci\u00f3n con los intereses de empresarios y agricultores.\u2028\u2028No se pueden tipificar f\u00e1cilmente las personas que se dedicaron al estraperlo porque es diversa su procedencia social. Desde los mismos agricultores a partir de la complicidad pol\u00edtica, a personas de otras clases sociales que supieron hacer grandes fortunas de la nada, pero tambi\u00e9n jornaleros sin trabajo que con actividades estraperlistas de poca magnitud pudieran sobrevivir a la \u00e9poca y huir del hambre.<br \/>\nAs\u00ed, por ejemplo, el marido de Antonia combinaba el trabajo en una porci\u00f3n de tierra de propiedad con el estraperlo de diversos productos.<\/p>\n<p>\u00bb Yo iba a espigar, a la aceituna, y ya cuando me cas\u00e9 \u00a1pues ya en mi casa! Mi marido \u00e9l trabajaba, y a veces era estraperlista. Estraperleaba, iba por aceite, luego iba a por esparto, lo cambiaba por aceite, y cuando no, pues, lo nuestro. Ten\u00eda \u00e9l un pedazo de tierra y lo sembraba y trabajaba en lo nuestro y cuando no, pues a dar jornales\u201d.<\/p>\n<p>La Ley del 16 de octubre de 1941 impon\u00eda incluso la pena de muerte para los estraperlistas. Sin embargo, es clara la diferencia entre la realidad del pa\u00eds y la legislaci\u00f3n, de hecho. Los \u00fanicos que a menudo soportaban el rigor de la ley eran las personas con pocos recursos econ\u00f3micos a las que el estraperlo les permit\u00eda sobrevivir. A pesar de la clandestinidad del negocio se sab\u00eda perfectamente los precios a los que los agricultores pod\u00edan vender sus productos y si eran ellos mismos los que hac\u00edan el papel de estraperlistas pod\u00edan obtener el margen adicional. Los precios del estraperlo no evolucionaron linealmente, sino que fueron oscilando seg\u00fan los a\u00f1os, y llegaron a su m\u00e1ximo como consecuencia de la cosecha catastr\u00f3fica de 1945 \u201cel a\u00f1o del hambre\u201d.\u2028\u2028\u2028En cuanto a la evoluci\u00f3n de los \u00edndices salariales y precios percibidos por los agricultores hasta 1951, los estudios demuestran que fueron netamente favorables a los empresarios de este sector y que contribuyeron a ampliar sus beneficios y ahorros. Hay que tener en cuenta, adem\u00e1s, que estos estudios contemplan los precios oficiales de los productos intervenidos, sin contar, como hemos dicho, que muchos agricultores colocaban sus productos en el mercado negro a precios muy superiores.\u2028Las investigaciones de J.L Leal, J.Leguina, J.M Naredo y L.Tarrafeta concluyen que \u00abel papel de los salarios, tan providencial para los empresarios agr\u00edcolas, tuvo como consecuencia la reducci\u00f3n del consumo de los jornaleros sin tierra a niveles pr\u00f3ximos al de subsistencia \u00ab. Moreno da para la provincia de C\u00f3rdoba un salario medio de 8,35 pesetas en 1941 y de 9,72 pesetas en 1944. Las mujeres y los menores de 18 a\u00f1os cobraban un 60% del salario fijado para los hombres por el mismo trabajo de cultivo. Una clara injusticia, m\u00e1s insoportable en aquellos a\u00f1os, cuando muchos hombres estaban en prisi\u00f3n, y el n\u00famero de viudas era grande, lo que hac\u00eda que el sueldo de las mujeres, ni\u00f1os y ni\u00f1as fuera fundamental.\u2028 \u2028As\u00ed lo ve Joaqu\u00edn: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hac\u00edan con el pan? \u00a1Pues extrapelarlo! Los se\u00f1oritos en dos a\u00f1os ganaron m\u00e1s que en&#8230; Todo lo que perdieron en la guerra, y todo lo que&#8230; \u00a1Claro! \u00bfNo ves que el trigo lo vend\u00edan al precio que quer\u00edan? \u00a1Y los garbanzos! \u00a1Y las lentejas! \u00a1Todo! Lo vend\u00edan pues a los que ven\u00edan a comprarlo, pa hacer estraperlo con aquello. Se lo llevaban en bestias. Otras se lo llevaban en camiones, otros \u00a1c\u00f3mo pod\u00edan! Sacarlo de noche \u00a1c\u00f3mo fuera! Pero en el pueblo no ten\u00edan, \u00bfc\u00f3mo si se iba todo a fuera?\u00bb.<\/p>\n<p>El pan que quedaba en Pedro Mart\u00ednez lo pod\u00edan comprar s\u00f3lo los privilegiados. Las personas que ten\u00edan suficiente dinero no osaban entrar en la panader\u00eda por la puerta delantera, puesto que era mucha la gente que no pod\u00eda comprar. Entonces, por miedo, por verg\u00fcenza, por no hacer da\u00f1o, \u00a1qui\u00e9n sabe !, iban a buscarlo a escondidas por la puerta de atr\u00e1s. Este es el caso de Luisa en las ocasiones que pod\u00eda hacerlo.<\/p>\n<p>\u201c\u00cdbamos a casa la Cristina por la puerta de atr\u00e1s, nos lo vend\u00eda el pan porque no sali\u00e9ramos con el pan por la puerta grande de delante de tanta gente. \u00a1Qu\u00e9 hab\u00eda gente que no pod\u00eda! \u00a1Veinte pesetas no pod\u00edan!\u00bb.<\/p>\n<p>M\u00e1s de un testigo de Pedro Mart\u00ednez afirma que el pan val\u00eda 20 pesetas. Seg\u00fan Naredo, el precio clandestino del pan se situ\u00f3 en los pueblos entre las 15 y las 18 pesetas el kilo, siendo el precio oficial en 1947 de 0,55 pesetas los 100 gramos, en la raci\u00f3n de primera categor\u00eda. \u00bfSe equivocan pues los que dicen que el precio del pan era de 20 pesetas? \u00bfEra en Pedro Mart\u00ednez m\u00e1s caro que la media de Andaluc\u00eda?\u2028\u2028Los garbanzos fueron tambi\u00e9n una parte importante del mercado negro, sobre todo despu\u00e9s de las malas cosechas de 1945, y llegaron a pagarse a 20 pesetas kilo. En 1941, tambi\u00e9n de mala cosecha, costaban 16 pesetas. Cuando finalizaba la d\u00e9cada y el estraperlo de productos agrarios estaba terminando, se pagaban a 7 pesetas. Por lo tanto, durante la d\u00e9cada de los a\u00f1os cuarenta el precio de los garbanzos por t\u00e9rmino medio oscil\u00f3 alrededor de las 12 pesetas kilo.\u2028\u2028La importancia de los precios de los cereales y especialmente el precio del trigo se debe a que pas\u00f3 a desarrollar el papel del dinero. Serv\u00eda de pago de los agricultores a los comerciantes y artesanos, a la vez que serv\u00eda de unidad de cuentas en los intercambios de productos que se produc\u00edan sobre todo entre los agricultores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Pedro Mart\u00ednez a Sabadell: l&#8217;emigraci\u00f3 una realitat no exclusivament econ\u00f2mica. 1920-1976. Angelina Puig i Valls El regreso de los propietarios: Hambre y represi\u00f3n &nbsp; \u00ab&#8230;pero vino la paz: y era un olivo de interminable &#8230; <a title=\"9. 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